miércoles, 19 de agosto de 2015

Content marketing: los mitos, fábulas y realidades



Fuente: Revista Merca 2.0

Cada día veo más “Gurús” de contenido en mi entorno. Es triste porque muchos pequeños, medianos negocios y grandes marcas están invirtiendo ya presupuestos respetables en la vida digital de sus marcas y organizaciones. Tal parece que, por el momento, los únicos ganadores importantes son las agencias de pautas en medios digitales, Google, Facebook y Twitter.

Me he encontrado con pequeños restaurantes que tienen menos de 100 comensales de aforo y que invierten entre 15 y 23 mil pesos mensuales en diferentes medios digitales, que sus posteos tienen muchos likes y esto no se transforma en cuentas pagadas. Lo mismo pasa en expos o eventos. Dinero invertido que muchas veces resulta intangible de o incuantificable, ¿qué está pasando? Que el mercado de la vida digital se está acomodado y que surgen cada día muchos agentes codiciosos que están más interesados en ganar dinero que en generar contenido y relaciones de interacción y vinculación orgánica y real con los clientes.
Por otra parte, los medios de comunicación están sufriendo una franca crisis, por el papel y porque las marcas están apostando más que en anuncios en invertir en experiencias para sus clientes. Y como todo suma, nadie somos expertos en la vida digital, ¿Qué propongo como solución?
1. Apostar al maridaje equilibrado entre pauta (publicidad on line), generación de contenido y experiencias para compartir la vida digital con los clientes.
2. Más conocimiento de los clientes y menos dinero mal invertido en publicidad.
3. Más inteligencia para pautar con estrategia y sensibilidad.
4. Infiltrarse en la vida digital de nuestros clientes.
5. Más experimentación y apertura en lo digital y menos miedo a las reacciones de sus clientes. 
Sólo así viralizaremos en serio y no gastaremos dinero en vano

martes, 18 de agosto de 2015

Lo que construye la marca no es el mensaje, es la experiencia que se vive con ella



Fuente: Revista Informa BTL


En línea con la afirmación de Alex Pallete, una marca no se construye a partir del mensaje, sino a través de las experiencias vividas por nuestros clientes al tomar contacto con los productos y servicios de nuestra empresa. A estos “contactos” se les conoce con el nombre de “momentos de la verdad”. Si una marca, no gestiona adecuadamente estos “puntos de contacto”, y lo que es peor aún, no los conoce, es probable que su posicionamiento se vea severamente dañado.

Por lo que te recomiendo que, en primer lugar, diseñes el ciclo de servicio de tu negocio y posteriormente hagas una correcta gestión, lo que implica la determinación y cumplimiento de los estándares o niveles aceptables de servicio en cada punto de contacto o momento de la verdad. Para un restaurante los estándares podrían ser por ejemplo: el tiempo que transcurre entre el momento en que el cliente se sienta en su mesa y que es atendido por el mesero; la frecuencia con la que el personal de limpieza debe asear los baños; el protocolo de atención de la recepcionista; el tiempo que debe transcurrir entre el pedido del cliente y la entrega del menú, etc.
Otro elemento que debe ser considerado a la hora de construir la marca es la coherencia entre el mensaje y la promesa de servicio, lo que implica “hacer lo que dijiste que harías por el cliente”, además de la coherencia entre lo que se dice y se hace, están los agregados por el mismo cliente y que son los estándares que provienen de nuestro sector industrial. Por ejemplo FEDEX, ha acostumbrado a sus clientes a que puedan hacer un rastreo momento a momento de dónde se encuentra una mercadería despachada. Esto hace que empresas competidoras de FEDEX se vean habitualmente obligadas ante clientes que reclaman:

….. “¿Cómo que usted no puede decirme exactamente dónde está mi paquete en este momento?, ¡se supone que ustedes tendrían que brindarme ese servicio!”. FEDEX instauró un nuevo estándar de servicio, al que los competidores están implícitamente comprometidos. ¿Se está enfrentando usted a algún estándar introducido por sus competidores?.

Finalmente, los clientes presentan expectativas adicionales basadas en experiencias pasadascontigo y con otros proveedores. Los clientes hacen presuposiciones sobre lo que puedes o no puedes hacer por ellos, si fallas en cubrir una expectativa del cliente (ya sea que la conozcas o no, y aún cuando no hayas tenido ninguna responsabilidad en instalarle esa expectativa), tendrá el mismo impacto negativo que al quebrar cualquier otra promesa. Por ejemplo: muchos restaurantes tienen carteles que advierten: “El restaurante no se hace responsable por los efectos personales de los clientes”. Sin embargo, cuando los clientes le entregan en mano un abrigo a alguno de los camareros, muchos asumen que esas pertenencias serán guardadas en un lugar seguro. Que el camarero le ofrezca al cliente si desea darle sus pertenencias para que él se encargue, crea una expectativa de seguridad, aún cuando haya carteles advirtiendo de lo contrario.
No te olvides que una marca sólida se construye a partir de la experiencia que vive el cliente y trata de ser coherente entre el mensaje y las expectativas creadas. 

Cómo crear una experiencia de consumo




Fuente. Revista Soy Entrepreneur


Los clientes ya no se conforman con productos y servicios, quieren experiencias únicas. Descubre cómo conquistar a estas personas.

Si alguien te pregunta: “¿cómo conquistaste a tu pareja?”. Sería extraño que contestaras: “con dosis diarias de 50 gramos de chicles, 80 horas de José José y varias cuotas de 740 mililitros de vino chileno”. Una respuesta así sería falsa. Ganaste su corazón con acciones y actitudes(apapachos, cortesías, cuidados) que crearon momentos inigualables y cautivadores.
Para enamorar a sus clientes, muchas compañías exitosas hacen algo parecido. Más que con factores como precio, peso y medida, seducen con vivencias (ambientes, servicios, detalles) que asocian a sus marcas, las cuales generan un vínculo emocional entre consumidores y productos o servicios. 
Son empresas que usan el marketing experiencial: alrededor de su oferta, diseñan momentos que estimulan los sentimientos de una persona y la impulsan a realizar una compra (o mejor aún, a repetirla y sugerirla). Cuando se ejecuta correctamente, esta estrategia aporta beneficios invaluables, como nuevos consumidores, clientela leal, mayores ventas y recomendaciones. La mercadotecnia de experiencias puede aplicarse en tres modalidades:



Experiencia de consumo. 
Incentivos que involucran factores como ambiente/decoración, diseño del producto, aspiraciones/estilo de vida del público objetivo, atención al cliente, etc. 
Experiencia de compra.
Estímulos que se brindan al cerrar una transacción, tales como descuentos inesperados al momento de pagar, regalos sorpresa por el gasto realizado, recompensas por tipo de liquidación (efectivo/tarjeta), etc. 
Experiencia de uso. 
Gratificación que se obtiene al utilizar el producto o servicio –comodidad, practicidad o facilidad de uso–. 

Negocio que ve, corazón que siente

Al ser una estrategia dirigida hacia las emociones, el marketing experiencial, dicen los expertos, es una idea accesible a empresas de todos los tamaños y de todas las industrias, ya que su fin último es la satisfacción del cliente, una meta común para cualquier negocio. Sin embargo, aplicar este concepto sí te exigirá una visión distinta de tu empresa y de sus consumidores.
Acéptalo: no son números, son personas. Quienes entran a tu negocio no son tarjetas ni transacciones, son seres humanos que más allá de su clase social, nivel educativo o lugar de origen, reaccionan emocionalmente todo el tiempo. “La idea básica de este tipo de marketing es que la gente no compra con la cartera, sino con el corazón; es decir, las adquisiciones son emotivas y no racionales”, dice Enrique Rojas, consultor y académico especialista en marketing y branding.
Descubre y enamora. Si quieres emocionar a un consumidor, primero tendrás que conocerlo: saber qué aspectos de tu negocio le gustan y cuáles le desagradan, qué detalles lo harían sentirse más a gusto, qué temas son esenciales en su vida (familia, estatus, pasiones). Este proceso “implica salir de la oficina y acercarse a los clientes. También ayuda ponerse en los zapatos del comprador y ver el negocio desde ahí: ‘si yo comprara aquí, me gustaría ser atendido así o que me ofrecieran este estímulo’”, comenta Fabián Ghirardelly, country manager de Kantar Worldpanel México. Con estos datos, ubicarás el modelo experiencial que mejor se ajuste a tu empresa y que realmente toque las emociones de tu clientela.
Pasión por servir. En la creación de una experiencia memorable, que toda persona querrá repetir, el servicio al cliente es fundamental. “La atención de calidad produce emociones; es el momento que hace sentir bien al consumidor. Para conseguirla, las empresas deben tener el deseo de servir, de ser útiles, de estar para el otro”, apunta Ricardo Shahin, coach empresarial y director general de CIR México.  

Sigue las emociones

Las estrategias experienciales no tienen que implicar inversiones extraordinarias u obligatorias. Para descubrir los resortes emocionales de tu clientela, puedes contratar encuestas (aunque quizá sean costosas) o usar mecanismos accesibles como charlas directas con el consumidor, boletas para calificar el servicio, buzón de “quejas y sugerencias” o comentarios en tu página Web o perfil en Facebook. Los datos obtenidos (al señalar experiencias que la gente quiere vivir en tu negocio) te indicarán las prioridades de inversión, por ejemplo: cambiar el mobiliario, mejorar la atención al cliente, ofrecer conexión a Internet, contar con terminal bancaria, etc.
En todo caso, no desestimes las emociones de los clientes. “Los consumidores, que empezaron comprando productos y después adquirían productos-marca, hoy están ávidos de marcas-experiencias. Lo vivencial es indispensable para ellos”, dice Jesús Mejía, director general de BrandQuo. Estos clientes ya representan el presente y el futuro. Un estudio de la firma de marketing SocialChorus, señala que para el 90% de los llamados millenialls (personas de entre 18 y 32 años), los factores emocionales/experienciales son decisivos en sus hábitos de compra.   
Además, enfocarte en los instantes que anhelan los consumidores le dará una ventaja a tu negocio, pues en México la necesidad experiencial está mal atendida. Según las fuentes consultadas, a la hora de impulsar ventas, las empresas del país prefieren el marketing racional –que se basa en criterios como precio, tamaño o cantidad– en siete de cada 10 proyectos. 
Si no te convences, considera que de acuerdo con los especialistas, una empresa que apunta al corazón antes que a la cartera, incrementa sus ventas en el rango del 10 al 30%, en términos anuales. En las siguientes páginas, te presentamos tres casos de emprendedores mexicanos de distintos giros (entretenimiento, belleza y textil) que hoy apuestan por ofrecer experiencias a sus consumidores, con resultados contundentes. Además, para que te inspires en quienes ya lo están haciendo no sólo en México sino a nivel internacional, retomamos las enseñanzas de algunas marcas que también aprovechan al marketing experiencial para agregar valor a su oferta.   

¿Cómo aplicar cada experiencia?

Para Jesús Mejía, de BrandQuo, y para Fabián Ghirardelly, de Kantar Worldpanel, cada una de las tres experiencias aquí presentadas responden a distintas necesidades del consumidor:
Consumo.
Está basada en la satisfacción de las emociones. Su fin último es que la gente sienta un vínculo afectivo con la marca, su filosofía, su modo de comunicarse, su imagen, misión, visión y la relación que establece con el mercado a través de la publicidad y la mercadotecnia, apelando al estatus y al estilo de vida.
Compra. 
Se basa en los argumentos racionales para tomar una decisión durante el proceso de adquisición de productos o servicios. Aquí lo importante es que se pueda comunicar cómo el precio conlleva beneficios económicos, temporales, mercadológicos, de rendimiento, calidad, etc. Apela a la conveniencia de pagar por éste y no por otro producto o servicio.
Uso. 
Está basada en la aplicación misma del producto o servicio para aquello para lo cual fue diseñado. Consiste en satisfacer las expectativas del usuario en cuanto a funcionalidad, facilidad de empleo, eficiencia, intuición y eficacia en la propuesta de valor. Crea un precedente de empatía con la oferta y, por ello, implica un punto a favor para optar por una opción.

domingo, 16 de agosto de 2015

7 errores al hacer branding




Fuente: Revista Soy Entrepreneur

Construir una marca o mantenerla viva no es fácil. Conoce los tropezones que debes evitar para conectarte con tu público.

Cuando pensamos en un gran branding, la tipografía blanca y roja de Coca Cola, la paloma de Nike y las tres líneas de Adidas vienen a nuestra mente. Al tener un negocio pequeño, es difícil imaginar el nivel de inversión que han hecho estas icónicas marcas y tomar así la iniciativa del branding en nuestra empresa. 
Es realmente más fácil hacerlo que imaginarlo. Sólo asegúrate de evitar trampas y errores de branding. 
1. No entender el poder de la marca.
Desde el punto de vista de la relación con el cliente, tener una marca fuerte es obviamente ventajoso. Por ejemplo, cuando la gente piensa en la compra de zapatos online, piensa en Zappos. Vas a querer tener ese tipo de relación inmediata y definitiva con tus compradores también. 
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Definir tu marca es valioso desde el punto de vista de un SEO. Es algo así como un secreto a voces en el que a Google le gusta dar prioridad a los listados de la marca en sus resultados de búsqueda orgánica, ya que los visitantes son más propensos a hacer clic en ellos. Entre más clics tengas quiere decir que tienes más clientes felices, lo que significa que enfocarnos en la construcción de la marca puede llevarnos a un tráfico inesperado en la Web y a beneficios de sensibilización. 
2. Olvidar establecer directrices de marcas definidas. 
Sabes que tu compañía puede desarrollar una marca, pero ¿qué significa realmente esto? Cuando creas la identidad de una marca, quieres establecer guías definidas que cubran los siguientes elementos (así como otros que sean relevantes en tu campo). Aquí hay algunos puntos que debes considerar:
-Logotipo (hacer un logo en general encierra los usos de tu compañía para productos individuales)

-Los colores de la marca
-Frases comerciales
-Tipo de letra y tipografía
-La “voz” utilizada en los productos de tu marca
-Imágenes
-Mascotas y  portavoces

Claramente esta lista no es tan exhaustiva, si hay otras características de branding que sientas son necesarias para definir tu negocio, agrégalo a tus documentos de directrices de marca. Lo peor que puedes hacer es evadir crear estos documentos. Sin ellos tus esfuerzos de branding carecerán de consistencia y la dirección necesaria para el éxito. 
3. Complicar tu marca. 
Echa un vistazo al clásico logotipo de Coca Cola y fíjate cómo ha cambiado desde que se empezó a usar en 1887. Mientras que el tipo de letra ha variado un poco, el look original está intacto después de 127 años de servicio. 
Los negocios pequeños pueden aprender una lección de este gigante de la industria en bebidas. Al iniciar el proceso de branding, puede ser tentador adherir más variables de las  que necesitas. Pero tu logo no requiere seis colores diferentes y no precisa tener seis elementos gráficos individuales para representar las diferentes armas de tu negocio. 
Teniendo elementos simples y limpios hace más probable que éstos sean reconocidos y recordados por los clientes, por lo que evita complicar excesivamente los elementos de marca de tu empresa.
4. Caer en una trampa vaga de branding. 
No te vayas a la dirección opuesta y crea directrices de marca y elementos que no revelen nada de tu compañía y su propuesta de valores. Las probabilidades son que has visto esto antes en logos genéricos o en el lenguaje de marketing que es muy repetitivo. Por ejemplo los libros “mejor vendidos”, los cursos de golf para “campeones” y los premios al “mejor anuncio” de las agencias de publicidad realmente no significan nada. 
Daniel Burnstein director editorial de contenido para MECLABS llama a este tipo de branding flojo “redacción de fondo de pantalla” o el uso de algo vago y absurdo que se ha repetido tantas veces que ha perdido todo significado.
Así que ¿cuál es la solución? Lenguaje claro, logotipos e imaginación. 
5. “Engañando” las directrices de tu marca. 
Ya te sentaste, ideaste cuidadosamente las guías de tu marca y empezaste a implementarlas a lo largo del material de marketing de tu compañía y propiedades online. Pero en dos meses deberás crear un nuevo anuncio para la línea de un producto que estás lanzando y sería genial si pudieras usar menos colores fuera de la paleta que especificaste en tu documentación de branding. 
¿Puedes hacerlo? ¡Claro que puedes! Pero ten en mente que cada vez que derives de tus directrices establecidas, diluyes un poco su poder. Al hacer esto, estás introduciendo esencialmente una nueva imagen de la marca a tus clientes, disminuyendo la fuerza de la asociación, tendría que haber una campaña de branding más unificada. 
6. No vigilar el uso de tu marca. 
Hacer e implementar las guías de la marca de tu pequeño negocio es solamente la mitad de la batalla. Debes ser además proactivo al  monitorear, teniendo claro dónde y cómo otros están usando tus elementos de marca a tu beneficio. Si no, puedes tener a tu competencia creando un logo que luzca familiar, un sitio de internet de reseñas usándolo o el socio de la publicación de un anuncio que lo ofrece, pero con los colores equivocados. 
Algunos de estos problemas pueden ser pequeños, pero en otras circunstancias será necesario perseguir acción legal si sientes que tus elementos marcados están siendo infringidos. 
7. El pobre despliegue de los cambios de marca. 
No tiene nada de malo el rebranding. A menos que el enfoque que le des sea pobre. Ten en mente que lo cambios que hagas en tu marca establecida reduce la conexión que has ido construyendo para tus clientes. Por lo tanto es importante hacer cambios solamente cuando los beneficios sobrepasan los riesgos de perder un negocio. Si decides hacer alguna alteración, debes educar a tus seguidores en los cambios que estás haciendo. 
Mientras que el branding es ciertamente una disciplina, no necesita ser tan complicada. Tener buenas intenciones –y evitar los errores descritos arriba— te ayudarán mucho en tu negocio y a tener conexiones vitales con tu cliente objetivo.

jueves, 13 de agosto de 2015

El camino que tomará la comunicación en las corporaciones




Por: Nassib Yahya Orozco


En este último tiempo la comunicación ha tomado un papel principal en las empresas, esta  fuente estratégica permite el movimiento efectivo de cada organización. 
Como todo en la vida, la comunicación se mantiene en una constante transformación, sumando infinidad de nuevas tendencias, en las cuales se tiene que estar al día.
Les compartimos 3 nuevas tendencias en las que se basará la comunicación corporativa.

1. Todo se enfoca en la tecnología 
Recuerden este termino BYOD (Bring Your Own Device), por que ya es una tendencia importante, la cual ya ocupa un lugar especial en muchas empresas. 
¿Pero que es el BYOD?
Es una nueva visión empresarial que consiste en permitir a los empleados llevar sus
dispositivos móviles al trabajo; de esta manera los colaboradores tiene acceso a recursos de la organización, como pueden ser correos electrónicos, bases de datos y archivos en servidores así como datos y apps personales. 
De esta tendencia se deriva un nuevo reto para todas las instituciones: la correcta gestión de la información, logrando un ambiente cordial y de colaboración a la hora de compartir el conocimiento.
2. Innovación en los modos
Las personas consumimos información todo el tiempo, ya sea por periódicos, por redes sociales, por el transcurso del viaje a la oficina; etc. El ser humano siempre esta en un constate aprendizaje. 
El nuevo reto de la comunicación corporativa es tomar ésta esencia de las personas y trasladarla a la empresa; con el fin de lograr nuevas formas en el consumo de la información prioritaria de la organización. De esta manera estamos seguros que todos los colaboradores se enteraran de los temas importantes, logrando una vinculación y mayor compromiso de cada uno con la compañía. 
3. Todos comunican
Anteriormente se creía que este era un trabajo exclusivo del área de comunicación de una empresa. Pero hoy en día todos los miembros de la organización necesitan estar capacitados para manejar la información y transmitirla de forma efectiva a los colaboradores, en especial los líderes de la empresa.
Esta tendencia dentro de las empresas será manejada por el departamento de comunicación, el cual tendrá la responsabilidad de darle la correcta capacitación a todos los copartícipes  de la compañía para que tengan las suficientes herramientas y puedan asumir el papel de comunicadores al interior  de cualquier institución como corresponde..

miércoles, 12 de agosto de 2015

5 nuevas reglas de la publicidad según un experto




Fuente: Revista Soy Entrepreneur

Hay que admitirlo: en un mundo saturado por los anuncios, la publicidad se ha convertido ante los ojos de muchos en el gran enemigo. Y es que, ¿quién disfruta abrir una revista y encontrarse con que la mitad de su contenido es publicidad? ¿Tener que aventarse un aburrido comercial para ver un video en YouTube?

Raúl Cardós, fundador de la agencia publicitaria Anónimo y de la Academia Mexicana de Creatividad, cree que la publicidad clásica, ésa que enseñan en las escuelas tradicionales, debe morir. “En mi opinión, hoy la publicidad tendría que parecerse mucho menos a la publicidad y mucho más a la vida”, considera. Esa es su única posibilidad de “conectar con la gente” y sobrevivir en un mundo saturado de información.
En el marco de Campus Party México, el experto en publicidad compartió con Entrepreneur las nuevas reglas del juego.
“Menos anuncios y más contenidos de calidad”
¿Cuántas veces has hecho una expresión de disgusto al toparte con un anuncio en una revista? ¿Cambiado de estación? ¿Cerrado un sitio web para evitar la invasión de pop-ups? A decir del experto, es momento de que las marcas cambien de estrategia para llegar a su público. “Siempre he tenido la teoría de que la gente no quiere ver publicidad. No prende la tele ni se mete al mundo digital para ver anuncios. Pienso que la publicidad debería ser una suerte de generadora de contenidos relevantes, y que mediante éstos las marcas se relacionen con la gente”. Es decir, cambiar las fórmulas y los clichés de la publicidad, “cuyos mensajes no convencen”, por los contenidos útiles para los usuarios.
“Dejar de verse a sí mismas y ver hacia afuera”
La mayoría de las marcas dice muchas cosas, pero comunica poco. Y es que hablan de sí mismas, de lo grandiosos que son sus productos, pero eso no necesariamente es lo que la gente quiere escuchar. “Para lograr conectar con las audiencias modernas, para mí es fundamental conocer a quien se le está hablando. Si tuviera que dar un tip a las marcas, sería queconocieran a la perfección a su público meta”. Y no sólo eso: además de los intereses de la gente, hay que dominar los códigos de comunicación. “Las marcas deben comunicarse desde este lugar, y no desde lo que a un gerente de marca se le ocurre”.
“Salir a la calle”
“Para crear  sus estrategias de comunicación, muchas marcas agrupan a su público meta en clusters o targets, dejando de lado muchas cosas que tienen en común”. La realidad es que los perfiles de las audiencias son mucho más complejos, y la única forma de entenderlos es salir al mundo real. “La creatividad publicitaria no surge desde un escritorio; surge al salir a la calle, observar a las personas e interactuar con ellas. Más que nadie, los publicistas debemos observar al consumidor en su vida cotidiana”. 
“Comunicación de dos vías”
Asimismo, es importante que las marcas comprendan que la publicidad ya no es de una vía, como solía serlo. “Antes, las marcas tenían un mensaje y el consumidor reaccionaba. Hoy, la comunicación entre una marca y sus clientes es de dos vías. Las marcas deben establecer diálogos y generar un intercambio de opiniones con sus clientes”. En este sentido, los medios digitales –y en particular las redes sociales– juegan un papel fundamental.
“Vender un manifiesto, no un producto”
“Más que vender productos o las características de un producto, las marcas deben enfocarse en vender a la gente una especie de filosofía, es decir, un manifiesto acerca de quiénes son y qué hacen”. Las marcas deben aspirar a convertirse en una parte integral de la vida de sus clientes, y ésta es la mejor forma de lograrlo.

martes, 11 de agosto de 2015

3 pasos para seducir a tus clientes




Fuente: Revista Soy Entrepreneur

Para conquistar a tus consumidores, necesitas un plan de mercadotecnia que genere una conexión emocional.

Antes, el empresario le rezaba al santito de producción porque había poca o nula competencia y vendía fácilmente lo que producía. Luego surgieron los competidores y empezó a rezarle al santito comercial, lo que significaba fichar extraordinarios vendedores. Pero el mercado es hoy mucho más complejo, “así que ya no es suficiente rezarle a esos santitos. Ahora hay que rezarle al mercadólogo”, comenta André Delgado, director general de la agencia de comunicación Grupo Cinco –agencia ganadora de ocho Premios Effie, el certamen más importante de la industria de la comunicación de marcas–.
La cuestión con este mercadólogo, añade, es que se tarda más en dar resultados porque requiere consultar constantemente al mercado para alcanzar los objetivos que se buscan. Y es precisamente por ese proceso que resulta fundamental tener un plan de mercadotecnia para el negocio, pues se trata de una guía de las actividades que una empresa realiza en materia de marketing, área que ejecuta la estrategia y tiene injerencia en ventas, comunicación, pricing (las políticas de precio) y, en algunos casos, la distribución.
Asimismo, el plan de marketing facilita que una organización mantenga el curso de acción que se ha planteado sin desviarse, aunque por supuesto, pueden hacerse ajustes en el camino. En ese sentido es “un documento que te permite normarte”, dice Fernando Álvarez Kuri, vicepresidente de Millward Brown Vermeer México.
Para los dueños de empresas pequeñas y emprendedores lo anterior es trascendental porque una MiPyme tiene planes y objetivos muy claros, como un porcentaje de crecimiento determinado, la entrada a segmentos particulares o canales específicos. Por lo tanto, tienen que estar seguros de que sus esfuerzos en el año van hacia esas metas y con un plan es más sencillo evitar pulverizar esfuerzos, añade Álvarez.
Por ejemplo, si una startup ha definido atacar tres canales específicos y surge una oportunidad de atacar un cuarto canal que no está alineado con sus objetivos estratégicos, su plan de mercadotecnia indicaría que debe ignorarlo.
Hay que tomar en cuenta que la mercadotecnia actual debe ajustarse a una nueva realidad del mercado: por un lado, en lugar de constantemente empujar la venta al cliente, una marca debe apelar a otros factores (como la confianza o la atracción) para generar una conexión emocional y mantenerse en el top of mind de su categoría.
Si bien ello no se traducirá en una transacción inmediata, la empresa debe aspirar a hallarse en la mente de su público cuando necesite de sus productos o servicios, lo que se conoce como saliencia. Si una marca genera la imagen apropiada en el momento adecuado, cuando la necesidad surge, es de esperarse que dicha marca sea la que esté en el top of mind del cliente.
Por otro lado, la balanza de poder entre usuarios y marcas ha cambiado y ahora debe hablarse más que de un consumidor, de un cliente. Éste ha abandonado el rol pasivo que consistía en ser el depositario de aquello que las marcas decidían comunicarle; hoy en cambio son más independientes, están mucho mejor informados, renuncian a una marca si no están a gusto con ella, y aunque pueden perdonar un error, difícilmente pasarán por alto un menosprecio.
“Además, en el entorno que vivimos, los clientes ya no tienen fe a lo que las marcas les contamos, sino a lo que otros usuarios dicen en las redes”, señala Nicola Origgi, consultor especializado en marketing lateral y profesor de Educación Ejecutiva en el Tec de Monterrey.
Toma en cuenta que actualmente, una persona sigue en promedio a 55 marcas en Facebook y recibe más de 5,000 im-pactos diarios. Por lo tanto, hacerse notar se ha convertido en un reto monumental. En esta nueva realidad, “como mercadólogos perdemos el control del mensaje”, advierte Origgi, quien también es mentor en una aceleradora que apoya a mujeres emprendedoras, Victoria 147. 
De ahí que la mercadotecnia sea hoy una tarea mucho más compleja que en el pasado. La simpleza de las cuatro “Ps” –producto, precio, publicidad y punto de venta– requiere hoy para lograr éxito las adicionales cuatro “Cs” –conectar, crear, curar y comunicar–, considera el especialista.
Cada organización debe comunicarse con su mercado valiéndose de los estímulos que mejor le convenga. Pero básicamente tiene dos cursos de acción disponibles: el marketing outbound y el marketing inbound. El primero consiste en prácticas tradicionales de marketing, que suelen ser agresivas porque persiguen al consumidor y le transmiten mensajes cuando no los está esperando (por ejemplo, anuncios en radio, televisión, espectaculares y periódicos). El segundo es también llamado marketing de atracción y en él se transmiten mensajes a un consumidor receptivo que está buscando esa información (como los anuncios que acompañan los resultados de búsqueda en Google o Yahoo!).

El 1,2,3 del plan

Un plan de marketing lo componen varios aspectos: el estratégico, la delimitación de entornos de competencia y los objetivos tácticos, descritos a continuación.
1. Base estratégica. 
Deriva de la parte esencial de la misión y la visión de tu organización. Éstas, junto con los objetivos organizacionales no son decorativos, sino elementos que guían y dirigen la filosofía que tiene la empresa sobre cómo hace las cosas y hacia dónde se mueve.
Considerando lo anterior como referencia, debes incluir en tu plan de mercadotecnia sus tres objetivos principales, que deben ser estratégicos (por ejemplo: crecimiento, ventas o desarrollo de marcas) y cuantificables (con periodos de tiempo definidos y que impliquen un reto pero sin ser inalcanzables). Esta sección debe definir la manera en que el plan se enfoca exactamente en resolver las necesidades primarias de la organización.
2. Sweet spot (o punto óptimo). 
Para delimitar los entornos de competencia hay que tomar en cuenta a tu marca, tu compe-tencia y tu categoría. Lo primero que debes hacer es entender la categoría y predecir su evolución con base en su desarrollo pasado, quiénes son los jugadores y dónde se halla ubicada tu marca en dicho entorno. Dicho análisis arrojará:
-Puntos de paridad: aspectos en los que tu marca es igual a los de la competencia y por lo tanto no puede competir.
-Punto neutro: aspectos en los que la categoría, la competencia y tu marca coinciden.
-Sweet spot: aspectos que la categoría necesita, que tu marca puede satisfacer y que la competencia no tiene.
Una vez encontrado el punto óptimo, encamina todo tu plan de mercadotecnia para apuntalar esas ventajas. “Las empresas pequeñas tienen que enfocarse muy claramente en el sweet spot; si se van al punto neutro, no va a pasar nada. Es como hablar del sabor en alimentos o de la calidad de la tela en vestidos”, recomienda el vicepresidente de Millward Brown.
3. Cuatro Ps.
Establece objetivos que contribuirán al desarrollo de la marca en los elementos clave conocidos como Cuatro Ps: producto, precio, publicidad y punto de venta.
Cada uno debe desglosarse en las actividades que te llevarán a alcanzar dicha meta, sin importar si se trata de precio, producto, distribución o modificaciones de comunicación. En otras palabras, debe tener su propio plan para lograrse, con fechas definidas y presupuestos. Por eso al plan de marketing se le considera un documento muy táctico, cuya elaboración llega a tomar a grandes compañías hasta mes y medio.
No hay una fórmula respecto a cuánto presupuesto debes destinar a la mercadotecnia de tu negocio; la respuesta depende de factores como categoría, tipo de producto, tipo de mercado y la etapa de vida de tu marca. Sin embargo, André Delgado, de Grupo Cinco, recomienda que al hacer un lanzamiento se invierta en marketing (incluyendo publicidad) entre el 5% y el 10% de las ventas esperadas ese año, “porque le vas a quitar participación de mercado a alguien y ese alguien no se va a dejar”, señala.
Para llevar un seguimiento del avance de los resultados es necesario hacer un análisis frecuente de los indicadores que hayas definido. Mide, por ejemplo, la satisfacción de tus clientes con tu producto o servicio. Toma en cuenta que cuando se trata de competir con publicidad y promoción intensiva –algo particularmente común en categorías dinámicas–, necesitas investigación de mercados, monitoreo de comunicación y seguimiento de marca para saber si tus mensajes están siendo captados.
Por otro lado, si tu negocio hará comunicación masiva (en medios tradicionales o Internet), es recomendable que no saques nada al aire sin probarlo antes. Ya existen herramientas para validar de manera simple y en cuestión de horas cualquier mensaje de comunicación antes de hacerlo público, disponibles en Zappistore.com. No son caras, puedes autogestionarlas y te permitirán saber si tu comunicación está funcionando o no, si estás llegando a quien debes y si lo que crees que es el mensaje central en verdad lo es para el consumidor.

Del plan al brief

A partir de las estrategias del plan de mercadotecnia se vuelve necesario contratar a profesionales en distintas disciplinas –consultores o agencias– que te ayuden a cumplir las metas del negocio. Para dejar claro qué es lo que necesitas de tus proveedores existen los briefs, que podrían equipararse con una comanda de trabajo, donde estableces la información básica sobre el proyecto que deseas llevar a cabo. Cabe señalar que el brief por sí solo no sirve de nada si no hay una reunión de trabajo previa con el proveedor.
Existen briefs de investigación, de comunicación (que se dan a las agencias de publicidad), de relaciones públicas y de medios (que se dan a agencias de medios). “Cuanto más tiempo la empresa dedique a hacer bien el brief, mejor”, comenta Origgi, consultor de marketing lateral –una metodología que busca superar limitaciones “racionales” para buscar soluciones creativas a los problemas–.
En general, un brief debe incluir los siguientes elementos:
1. Antecedentes. Historia y datos relevantes del proyecto que se llevará a cabo.
2. Definición. Qué es lo que pretendes hacer. Toma en cuenta que los objetivos dependen del tipo de brief, por ejemplo: 
-En el caso de publicidad: dar a conocer un producto, generar un lanzamiento o dar difusión a un artículo para incrementar sus ventas.
-En el caso de medios: lograr un alcance de audiencia específica, frecuencia de transmisión determinada, o visibilidad en medios impresos concreta para el plan de medios.
-Investigación de mercados: tasas de recordación de marca.
3. Objetivos de la ejecución. Ya sean de notoriedad o reconocimiento de marca específicos (medibles), o mensajes que quieres comunicar (visuales, activaciones, etc.).
4. Cómo lograr los objetivos. A veces se deja abierto a la agencia.
5. Tiempos y presupuestos. Incluye cuándo debe entregarse el proyecto final y sus fases, así como el monto del que dispones para llevarlo a cabo. Toma en cuenta que el presupuesto ayuda a delimitar el alcance del proyecto.
6. Métricas de valuación. Define cómo se medirá el éxito o fracaso.
7. Responsables. Especifica quiénes son las personas a las que la agencia o el consultor deberá responder.
Si bien un brief puede parecer mucho trabajo para una startup, Álvarez Kuri, de Millward Brown, recomienda usarlos como herramienta de documentación, lo que a la larga ayudará a generar procesos claros y más eficientes.